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¿Qué es la alimentación intuitiva?

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¿Qué es la alimentación intuitiva y en qué se diferencia la alimentación consciente?

La alimentación intuitiva es la antítesis de la dieta, el cálculo de calorías, la obsesión por los alimentos o los estigmas relacionados con la imagen corporal. Evelyn Tribole y Elyse Resch plantearon esta idea en la cultura dominante por primera vez hace unos veinte años. Escribieron un libro que, entre otras cosas, destacaba algunos de los principios básicos de la alimentación intuitiva.1

La idea principal es rechazar la mentalidad de las dietas constantes, aceptar nuestro propio cuerpo y estar en sintonía con sus necesidades reales.

Muchos de nosotros no tenemos ni idea de qué se siente al comer cuando se tiene hambre y hasta quedar saciados. Y para complicar aún más las cosas, ¿qué ocurre cuando comemos lo que se nos antoja… si lo que se nos antoja no es saludable?

La alimentación intuitiva escucha las necesidades reales del cuerpo

Las modas dietéticas y de estilo de vida que excluyen ciertos alimentos o que establecen determinadas ideas sobre cuándo comer y cuándo ayunar cambian más rápido que las estaciones. La dieta intuitiva es todo lo contrario. La idea es escuchar lo que nos dice el cuerpo sobre los alimentos que necesita, en lugar de aplicar límites y directrices al consumo. Una alimentación intuitiva fomenta la idea de que nuestro cuerpo conoce el camino. Solo tenemos que estar en sintonía con él, escucharlo y seguir dicho camino.

Las investigaciones nos han demostrado que las dietas no duran mucho. En caso de que alguien que haga dieta pierda peso, suele recuperarlo en poco tiempo.2 Sin embargo, todos seguimos cayendo en la trampa de las dietas que limitan las calorías, los carbohidratos, la grasa y el azúcar y que fijan momentos en los que puedes, no puedes o no debes (culpa) comer.

La complejidad de nuestra relación con los alimentos

Nuestra relación con los alimentos es compleja: en parte es natural, biológica y evolutiva, y en parte cultivada, enseñada y socializada. Las agresivas campañas de publicidad de los alimentos nos incitan para que comamos más y más. Las emociones y el estrés de la vida moderna nos llevan a comer incluso cuando no tenemos hambre. Nuestras familias de origen o nuestras experiencias culturales nos inculcan ciertas ideas sobre la calidad y la cantidad de los alimentos.

Se trata de tener confianza; confianza en nosotros mismos y en la dinámica entre el estómago y la mente. Se trata de estar en sintonía con el cuerpo y aprender a confiar en él de nuevo.

Sí, esto significa que los pasteles, el vino y las hamburguesas se pueden consumir de vez en cuando, pero en la alimentación intuitiva, saber cuándo está satisfecho el estómago es tan importante como saciar el hambre.

Lo que nos enseñan los mayores expertos en alimentación intuitiva: los bebés

Si alguna vez ha visto a un recién nacido o un bebé tomando leche materna o de un biberón de flujo lento, habrá sido testigo de uno de los ejemplos más genuinos de la alimentación intuitiva. El bebé toma leche cuando tiene hambre; empieza con muchas ganas, pero poco a poco va frenando y haciendo pausas. Los bebés se concentran en comer y en la experiencia de comer: la sensación de estar en los brazos de su cuidador y el olor de la leche. Y normalmente sueltan el pecho o la tetina del biberón cuando están saciados. Con el pecho, o con la tetina de un biberón de flujo similar al del pecho, la mayoría de los bebés no se alimentan en exceso.

Otro concepto de la alimentación intuitiva consiste en deshacerse de la culpa en todo lo relacionado con la comida y comer lo que nos apetezca. Hacer las paces con la comida. Los alimentos tienen la capacidad de ser mucho más que un combustible. Pueden ofrecernos placeres y experiencias de lo más satisfactorios. Pero también pueden hacer que nos remuerda la conciencia durante días, arrepintiéndonos de lo que hemos decidido meternos en la boca y el estómago. Este baile de culpabilidad entre lo bueno y lo malo no solo es perjudicial para la salud, sino también inútil.

Alimentación intuitiva versus alimentación consciente

Uno de los principios rectores consiste en comenzar a comer de acuerdo con lo que nos dice el cuerpo. Esto significa aplicar la conciencia plena en todo lo relacionado con el hambre, los antojos y la saciedad. A menudo comemos sin pensar. Vemos una galleta en la sala de descanso de nuestro trabajo y nos reñimos mentalmente por comérnosla mientras la engullimos. ¡En cuestión de segundos, ha desaparecido! ¿A qué sabía? ¿Qué textura tenía? ¿La hemos valorado siquiera, la hemos experimentado? La alimentación intuitiva defiende el factor de placer de los alimentos y nos invita a disfrutar de él. La alimentación consciente nos anima a considerar cada aspecto de los alimentos que nos llevamos a la boca y a experimentarlo de verdad.

La alimentación consciente también nos invita a prestar atención a nuestras sensaciones después de comer determinados alimentos, y a utilizar esa información para ajustar nuestra dieta en consecuencia. Cuando la gente lleva tiempo siguiendo una dieta de alimentos muy procesados o de comida rápida, sus sentidos del gusto y el olfato suelen embotarse, y ya no perciben ninguna relación entre lo que comen y cómo se sienten (y a menudo no se sienten demasiado bien). Por lo tanto, el primer paso es informarnos y cambiar gradualmente a una dieta de alimentos integrales, preferiblemente de producción orgánica. La mayoría de la gente, después de un tiempo, recupera la capacidad de percibir los olores y sabores de los alimentos «de verdad» que les atraen especialmente, así como ciertos cambios sutiles en sus sensaciones después de comer determinados alimentos o grupos de alimentos. Una vez que consiga esta capacidad, habrá empezado a recorrer el camino de la alimentación intuitiva.

Centrarse en una alimentación intuitiva

El reto es que se necesita mucho esfuerzo emocional para mantener un buen ritmo, tanto con la alimentación intuitiva como con la alimentación consciente. Al igual que sucede con cualquier ejercicio de conciencia plena, o incluso con los hábitos de vida saludable, tenemos que restablecer nuestra brújula mental; en ocasiones, varias veces en un mismo día… ¡o en una misma comida! Pero solo con preguntarse «¿Qué es la alimentación intuitiva?» cuando empecemos a tener hambre, cambiamos nuestra relación con la comida y comenzamos a experimentar beneficios físicos, así como psicológicos. Al hacerlo, nos resultará más fácil y natural familiarizarnos con la alimentación intuitiva.

  1. Tribole, Evelyn y Elyse Resch. Intuitive Eating: a Recovery Book for the Chronic Dieter: Rediscover the Pleasures of Eating and Rebuild Your Body Image. St. Martin’s Paperbacks, 1996. []
  2. Lowe, Michael R., et al. «Dieting and Restrained Eating as Prospective Predictors of Weight Gain.» Frontiers in Psychology, vol. 4, junio de 2013, doi:10.3389/fsyg.2013.00577. []