Seleccione el nombre de su país.

country icon
country icon


Tres maneras de dar a los niños una base sólida para tener unos huesos fuertes de por vida

Reading Time: 3 minutes

Los cuerpos de los niños cuentan con más de 200 huesos que les permiten moverse, protegen los órganos, crean células en la sangre y almacenan nutrientes esenciales, lo cual es muy importante para el desarrollo de los más pequeños.

La densidad ósea sigue aumentando hasta los 30 años. A partir de esa edad, es importante mantener unos huesos fuertes para prevenir su deterioro a medida que nos hacemos mayores.

Por este motivo, es esencial cuidar los huesos de los niños desde una edad temprana y mientras se están formando, tanto para su fortaleza actual como para cuando sean adultos.

Y no hay que esperar.

A continuación, le presentamos tres maneras de preparar a los niños para que crezcan con unos huesos fuertes a partir de ahora.

1. Fomentar la actividad física, especialmente en exteriores.

A la mayoría de los niños les encanta moverse, juguetear y explorar, y el lugar más agradable y beneficioso para ello es al aire libre.

La vitamina D que el cuerpo produce gracias al sol, el aire fresco y el espacio para moverse hacen que jugar al aire libre sea beneficioso para los niños y para sus huesos.

Fomente actividades como el senderismo, la jardinería, saltar, la bicicleta, la natación y otros intereses al aire libre que los animen a llevar un estilo de vida activo.

2. Ofrecer una dieta saludable: la variedad es esencial.

Es fácil caer en la rutina de servir los mismos alimentos a los niños repetidamente. Sin embargo, llevar una dieta variada es lo más beneficioso para el desarrollo de los huesos de los niños.

¿Por qué?

Algunos de los alimentos que más gustan a los niños casi no aportan nutrientes (como los alimentos fritos, las grasas y los azúcares) y carecen de las vitaminas y los minerales necesarios para el desarrollo de los huesos. 

Además, el mantenimiento de una buena salud ósea en los niños no solo consiste en tomar un vaso de leche (una buena noticia para los que no les gusta o son intolerantes a la lactosa).

Pruebe a salirse del menú habitual e intente incorporar alimentos que contribuyan al desarrollo de los huesos, por ejemplo:

            – verduras de hoja oscura (como chips de col rizada, batidos verdes o rollitos de berza)

            – caldos de hueso (sopas o guisos)

            – frutos secos y semillas (con mezclas de cereales o frutos secos hechos en casa)

            – soja fermentada (como la sopa de miso o el tempeh)

            – zumos o cereales enriquecidos

3. Tenga en cuenta las sensibilidades y las opciones: debe identificarlas y cambiarlas.

Todo lo que los niños consumen afecta a sus cuerpos y, en algunos casos, puede afectar negativamente al crecimiento óseo.

Las decisiones dietéticas poco saludables y la sensibilidad a los alimentos pueden dañar el sistema óseo.

Limitar el consumo de refrescos, el exceso de azúcar y los alimentos hipercalóricos y poco nutritivos, y sustituirlos por una variedad de proteínas magras, grasas saludables, frutas y verduras frescas, y cereales integrales siempre que sea posible es un buen comienzo para aportar nutrientes a los huesos.

Además, la sensibilidad a alimentos como el gluten, los productos lácteos, los huevos o la soja es un factor que hace que el cuerpo no pueda digerir y extraer correctamente los nutrientes necesarios para tener unos huesos fuertes. La evaluación de la sensibilidad a los alimentos puede ser una herramienta valiosa para descubrir si tenemos algún problema.

Dar a los niños la base para desarrollar unos huesos fuertes y sanos a través de un estilo de vida activo y una dieta variada sin alimentos que les causen sensibilidad les permite disfrutar de su infancia, pero también sentir los beneficios a largo plazo cuando son adultos.