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Diez razones por las que la jardinería es genial para los niños

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Para muchos de nosotros, la felicidad en la infancia era sencilla: comerse un helado un día caluroso, que nos leyeran un libro y pasarnos horas jugando en la tierra.

No sabíamos que el simple hecho de jugar en la tierra (siempre que no estuviera llena de toxinas y productos químicos) fortalecía nuestro sistema inmunológico y aumentaba su resistencia para cuando nos hiciéramos mayores.

Era beneficioso para nuestra imaginación y nuestra salud.

A pesar del paso de los años, los beneficios para la salud y el disfrute de jugar con la tierra no han cambiado. Tanto los niños como los adultos pueden seguir aprovechando las ventajas que ofrecen la tierra y el suelo, y una forma divertida y didáctica de hacerlo es la jardinería.

¿Por qué la jardinería es ideal para niños (y adultos)? He aquí diez razones para sacar la regadera y ponerse a plantar.

1. La jardinería puede aumentar el microbioma de los niños. Las bacterias, los virus, los hongos y los protozoos sanos conforman el microbioma intestinal, que fortalece nuestra inmunidad, combate las infecciones y nos mantiene sanos.  Estos microbios se encuentran en la tierra en buen estado, lo que hace que la jardinería sea una actividad que mejora la inmunidad.

2. La jardinería fomenta un mayor respeto por la tierra y la importancia del clima.  Para que el jardín florezca, es vital contar con un suelo próspero, mucha lluvia, una gran cantidad de sol y protección contra los insectos. Los niños pueden aprender la importancia de estos factores durante el proceso de cultivo.

3. Ayuda a comprender que el mundo que nos rodea es una entidad viviente. Es posible que los niños no vean a una planta moverse, pero observar su crecimiento les da la oportunidad de ver cómo el mundo está en constante cambio y desarrollo.

4. La jardinería ayuda a los niños a aprender de dónde vienen los alimentos. Al contrario de lo que puedan pensar los niños, los alimentos no provienen del supermercado, y cultivar sus propios productos puede ayudar a reforzar esta idea. También es útil para enseñar a los niños la diferencia entre los alimentos integrales y los productos procesados.

5. Cultivar alimentos ayuda a inculcar la paciencia y el respeto por el proceso. Vivimos en una época en la que podemos acceder a todo cuanto queremos de forma instantánea, por eso cultivar plantas enseña a tener paciencia para disfrutar del resultado del proceso.

6. Es un pasatiempo menos estimulante. En la actualidad, los niños suelen pasar gran parte del día enganchados a la tecnología, por lo que tomarse un descanso para estimular el cerebro de una forma calmada que les conecte con la naturaleza nutre su salud mental y física.

 7. Cultivar alimentos anima a los niños a tomar buenas decisiones. A menudo es más fácil para los niños coger un dulce procesado lleno de azúcar que una bolsa de zanahorias, pero cuando las zanahorias las han cultivado ellos mismos, puede resultar emocionante disfrutar de los frutos de su esfuerzo.

8. Los niños pueden sentir un mayor interés en probar nuevos alimentos. ¿Colinabo en rodajas? ¿Rábanos asados? ¿Pesto de albahaca? Las cosas que antes desagradaban a los niños pueden convertirse de repente en un nuevo e interesante experimento que pueden llevar a cabo.

9. Los niños se sienten recompensados por un trabajo bien hecho. Trabajo duro es difícil, pero brindar a los niños la oportunidad de trabajar duro también les da la posibilidad de obtener recompensas en la vida real.

10. La jardinería es una buena habilidad para la vida. Aprender a cultivar sus propios alimentos es una habilidad que puede servirle de por vida. 

Tanto si dispone de espacio suficiente para crear un jardín tradicional como si solo cuenta con el alféizar de una ventana y debe establecer su jardín dentro de casa, la jardinería ofrece a los niños importantes oportunidades de aprendizaje y beneficios para la salud.