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K. Schmitt - Socio de Lifeplus independiente


Amistades y salud mental

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¿Cuál es el vínculo entre la amistad y la salud mental?

Fomentar las amistades es importante a lo largo de todo el ciclo vital. Cuando damos valor a nuestras amistades, influimos positivamente en nuestro bienestar: las amistades y la salud mental están intrínsecamente conectadas.

Las pruebas nos han demostrado una y otra vez la influencia que nuestros grupos sociales y nuestras subculturas tienen sobre nosotros, pero esto puede ser especialmente cierto para los adultos de edad avanzada. Nuestros amigos afectan significativamente a nuestro estilo de vida y a las decisiones que tomamos acerca de nuestra salud.

Dar sentido a la vida

Cuando nos aferramos a las amistades que se han profundizado y reforzado a lo largo de los años, sentimos una mayor plenitud. Los amigos son testigos de nuestras vidas. Nos han visto en nuestros mejores momentos y nos han apoyado en los peores.

Las amistades estrechas nos hacen responsabilizarnos de nuestros valores. Las verdaderas amistades nos estimulan y apoyan, pero también nos retan a ser mejores personas. Además, no se trata solo de tener un compañero de ejercicios o una persona que nos ayude a responsabilizarnos de nuestros objetivos de bienestar; el acto básico de mantener una amistad eleva nuestro nivel de vitalidad.

Los amigos pueden ser más beneficiosos para nuestra salud mental que la familia

Dice un viejo dicho que «la sangre es más espesa que el agua», lo que significa que la familia es siempre lo primero. Nos encanta nuestra familia. Venimos de ellos y, a su vez, los creamos. Sin embargo, en lo que respecta a nuestra salud, las amistades pueden ser aún más esenciales para obtener resultados positivos.

Un investigador que trabajaba en un estudio a gran escala concreto observó el efecto de la familia en comparación con el de los amigos sobre los resultados médicos de los adultos mayores.1 Este estudio sugiere que a medida que envejecemos, abandonamos las relaciones menos significativas y nos concentramos en las más profundas. Esto no es tan fácil con los miembros de la familia. Si hay un miembro de nuestra familia con el que no tenemos muchas interacciones satisfactorias, no podemos cortar la relación sin más. La idea es que las amistades implican una relación más dinámica y en constante evolución. A la familia no se la puede cambiar ni sustituir. Sin embargo, por insensible que pueda sonar, a los amigos sí.

Esto es particularmente cierto con las amistades más profundas y menos superficiales. A medida que envejecemos, tendemos a volvernos más reflexivos sobre nuestro camino en la vida.

Por lo tanto, las personas de avanzada edad con amistades más fuertes tienden a no ser tan estáticos. Mientras que ayudar a alguien de su familia puede significar asumir el papel de un profesional del cuidado de la salud, las amistades brindan apoyo por decisión propia y no por obligación.

Las amistades tienen un efecto cognitivo en nuestro cerebro

Los adultos de edad avanzada que se mantienen socialmente activos también observan diferencias estadísticamente significativas en sus índices de deterioro cognitivo. De hecho, en un estudio se observó que la tasa de deterioro cognitivo se redujo en un 70 % en adultos de edad avanzada que seguían realizando con frecuencia actividades con sus amistades.2

Pero si ya no está en contacto con sus amigos de primaria, no se preocupe. ¡Participe y aporte actividad a su vida desde ahora mismo! Si tiene relación con su iglesia, por ejemplo, únase a uno de sus grupos o forme uno. Revise lo que ofrece la ciudad a personas de edad avanzada. Muchas comunidades tienen grupos de paseo, clubes de lectura y dedicados a otras actividades adaptadas a diversos intereses. 

¡La edad es sólo un número! Recuerde que sus amistades no tienen por qué pertenecer a su mismo grupo de edad. Puede comprobar si hay algún programa de orientación a adolescentes o adultos jóvenes en el que pueda participar o simplemente iniciar conversaciones con aquellos que se encuentran en un grupo de edad distinto. Consulte su biblioteca o colegio local para ver si hay algún programa de tutoría o ayuda con los deberes en los que pueda colaborar. Estos son lugares en los que otros también buscan conexiones con los demás y serán receptivos a la hora de establecer relaciones más estrechas. Por último, si ya tiene amistades valiosas, cuídelas, y sepa que no solo le brindan alegría, sino que también están beneficiando su salud.

  1. Chopik, William J. «Associations among Relational Values, Support, Health, and Well-Being across the Adult Lifespan». The Health and Retirement Study—The National Institute on Aging, vol. 24, n.º 2, abril de 2017, pp. 408–422, doi:10.1111/pere.12187 []
  2. James, Bryan D., et al. «Late-Life Social Activity and Cognitive Decline in Old Age». Journal of the InternationalNeuropsychological Society, vol. 17, n.º 6, noviembre de 2011, pp. 998–1005, doi:10.1017/s1355617711000531 []