Seleccione el nombre de su país.


Cinco mitos acerca de la actividad física y la edad

Reading Time: 3 minutes

¿Demasiado mayor para hacer ejercicio? ¡No existe tal cosa! Es hora de desmentir los cinco mitos más extendidos acerca de la actividad física y la edad.

¿Ha caído en la trampa de creer que es demasiado mayor para hacer ejercicio? ¡No lo haga! Los motivos que le han instado a evitar el ejercicio físico no son más que mitos. Es hora de revelar la verdad para que pueda disfrutar de los beneficios para la salud del ejercicio físico, independientemente de su edad.

Primer mito:

«No tiene sentido hacer ejercicio, voy a envejecer de todos modos».

Todos envejecemos a cada segundo de cada día. Aunque resulta fácil centrarse en los aspectos negativos, pruebe a analizar los positivos: el cuidado de la salud mejora continuamente junto con la esperanza de vida media. ¡Usted podría vivir mucho más de lo que cree! No obstante, no importa en qué etapa de su vida se encuentre, la calidad siempre es lo más importante y todos deberíamos, independientemente de la edad, hacer lo que podamos para disfrutar de nuestro tiempo aquí. La actividad física habitual le ayuda a sentirse más joven y a ser independiente durante más tiempo. Muchas personas mayores descubren que la actividad física habitual no solo ayuda a frenar la disminución de la fuerza y vitalidad propia de la edad, sino que también la mejora.1

Segundo mito:

«El ejercicio conlleva riesgo de caída».

En realidad, es justo lo contrario. Al aumentar la fuerza y resistencia, el ejercicio físico habitual previene la pérdida de masa ósea y mejora el equilibrio, por lo que reduce el riesgo de caída. El NHS recomienda practicar ejercicios habituales de fuerza y equilibrio, como caminar o bailar, que se pueden hacer en casa, en un gimnasio o en centro comunitario local.2 Su médico también puede indicarle los recursos disponibles en su localidad.

Tercer mito:

«Es demasiado frustrante, nunca seré el atleta que un día fui».

Este es complicado, ya que puede ser cierto en parte, pero ¿cuánto? ¿Realmente importa si no se es tan rápido o fuerte como cuando se era más joven? A medida que se envejece, el ejercicio se centra menos en superar a los demás y más en convertirse en la mejor versión de uno mismo. Claro, puede que no esté al mismo nivel que cuando era más joven, pero con ejercicio todavía puede llegar a ser una versión más fuerte, en forma y sana ahora. ¿Qué desea lograr? Si se trata de un cierto número de repeticiones, o cierta velocidad para completar una actividad, está bien. Todavía puede marcarse estos objetivos y, de hecho, son una gran manera de realizar un seguimiento de su progreso. Solo debe asegurarse de fijarse objetivos adecuados para su estilo de vida y edad. Recuerde: un estilo de vida sedentario pasa mayor factura a su capacidad atlética que el envejecimiento biológico.

Cuarto mito:

«Soy demasiado mayor para comenzar a hacer ejercicio».

Nunca se es demasiado mayor. Iva Barr es el ejemplo perfecto, ya que fue la corredora más longeva del maratón de Londres en 2016, cuando se enfrentó a la prueba con 88 años. No se preocupe, no tiene que comprometerse con algo tan exigente, pero esto demuestra que realmente se puede hacer ejercicio a cualquier edad. Es posible que tenga que hacer ajustes si acaba de empezar a hacer ejercicio o tiene algún problema de salud subyacente, pero esto también se aplica a las personas que son mucho más jóvenes que usted. Además, los adultos que se vuelven activos más tarde en la vida suelen mostrar mejoras físicas y mentales más significativas que los más jóvenes, que han sufrido lesiones deportivas y se han «sobresforzado» antes en la vida. Sin embargo, como con cualquier forma de nuevo ejercicio o entrenamiento, deberá empezar siempre lenta y gradualmente.

Quinto mito:

«No puedo hacer ejercicio porque soy discapacitado»

Es cierto que las discapacidades plantean retos adicionales, pero muchos ejercicios pueden adaptarse y siempre habrá algo que puedan hacer las personas que desean ser activas. Si va en silla de ruedas, todavía podría levantar pesas, realizar estiramientos y participar en sesiones de ejercicio adaptadas para silla de ruedas, como yoga en silla y aeróbic en silla. Las piscinas son otra buena opción para las personas con discapacidades, ya que su cuerpo es más ligero en el agua y muchas piscinas ofrecen sillas, elevadores y rampas para ayudarle dentro y fuera del agua.

A medida que envejecemos, es más importante que nunca asegurarnos de que seguimos un estilo de vida activo y saludable. Ha llegado la hora de eliminar esos mitos que podrían haberle impedido realizar ejercicio y moverse para aumentar su energía, mantener su independencia y disfrutar de todos los beneficios para la salud que le puede ofrecer el ejercicio físico. Si tiene algún problema de salud, no olvide hablar con su médico antes de comenzar una nueva rutina de ejercicio.

  1. https://link.springer.com/article/10.1007/s00198-008-0703-2 []
  2. https://www.nhs.uk/conditions/falls/prevention/ []